El troglodismo político

Inicio escribiendo esta columna de opinión muy preocupado por el actual panorama electoral del país tras los comicios del pasado domingo 31 de mayo. Tras quedar el candidato radical y ultraderechista Abelardo de la Espriella en primer lugar con un 43 % frente al candidato Iván Cepeda, que obtuvo un 40 %, De la Espriella llega con una leve ventaja a la segunda vuelta, donde el país se estará jugando el todo entre la vida y la muerte.

Abelardo de la Espriella es un personaje cubierto por el populismo y el show; su hipotético gobierno no es difícil de predecir porque será igual o peor al gobierno de Javier Milei en Argentina, con recortes, y será regresivo y violento. También dará paso al nacimiento o establecimiento de un Estado policíaco y represivo, donde la fuerza pública será usada para reprimir al pueblo. 

"Abelardo de la Espriella representa la teoría del 'troglodismo político', en donde se piensa que usando la fuerza bruta del Estado es como se van a solucionar todos los problemas de la sociedad." 

Y como lo he dicho: las calles de Buenos Aires son el espejo para nuestro país. También el Dr. Iván Cepeda tiene que replantear su candidatura y poder darle un giro de 180 grados a la segunda vuelta del próximo 21 de junio, corregir errores y apelar a alianzas éticas y morales. La idea no es venderle el alma al diablo, sino sumar fuerzas y cerrar filas en torno a Iván Cepeda; el país no puede caer en manos de un extremista irracional y visceral que traerá caos y muerte. 

Abelardo de la Espriella representa la teoría de la que hablo o comento, que es el "troglodismo político", en donde aparecen personajes que piensan que usando la fuerza bruta del Estado es como se van a solucionar todos los problemas de la sociedad. Además, son personajes intransigentes y autoritarios donde solo se apela a la sangre y al odio, más no al diálogo y al acuerdo; asimismo, instrumentalizan a sus seguidores para odiar y confrontar. 

Estas elecciones son las más importantes y también decisivas de la historia moderna de Colombia, y se está jugando el todo por el todo. El voto debe ser racional y consciente, más no un voto auspiciado por el populismo barato y payasesco. 

La historia juzgará a una sociedad que decidió por odio, y será su tumba.  




Juan Pablo Romero Peña

Vicepresidente de la UNJ 

Analista político